domingo, 31 de mayo de 2020

Aves en COVID

PACIENCIA


La hemos vivido y aprendido en este tiempo de cuarentena. Es la que estoy viviendo también en tiempos de lectura “cuasi obligada” para Las Aves. Confieso que he hecho trampa. Una trampa aprendida en tiempos de confinamiento... descubrí los audiolibros y dos de los libros de estos meses los he oído y no leído en mis caminatas diurnas. Empecé con Frankenstein... fue un deleite... tuve la fortuna de encontrar un muy buen narrador quién con una preciosa modulación española me acompañó muchas horas. Aprendí y gozé de esta poderosa obra de Mary Shelly bellamente narrada.

Me ha gustado esta nueva forma de “leer”. Al terminar a Frankenstein, seguí con el audiolibro de El Quijote. ¡Ha sido toda una aventura! Cada historia de esta maravillosa obra literaria es corta y con final definido, he podido hacer pausas sin perder una secuencia. Es un libro que las permite. Con este libro maravilloso es como cuando encima de la mesa de noche tenemos varios libros empezados y vamos picando felizmente en cada uno de ellos o, siendo más contemporáneos, cuando en nuestro libro electrónico también nos lo permitimos...

Como en una tarea de colegio, mi deber hoy es terminar de “leer/oir” a Madame Bovary. Encuentro una buenísima narradora francesa que me está acompañando en las nuevas caminatas. Es la segunda vez que lo leo, ¿o debo decir oigo? La primera lectura fue durante una adolescencia romántica y hoy vuelvo a Flaubert que, aunque maravilloso y pionero de su época, es denso para nuestro siglo XXI, aunque fue osado en aquel siglo XIX.

El libro enerva a ratos, la acción no siempre fluye, las descripciones son hermosas pero eternas, y a ratos, enervan. A Madame la veo mezquina, pretenciosa, arribista, excesivamente adornada, mañé en jerga antioqueña, loba en bogotano. Tiene un marido aburridorsísimo que, sinembargo, la adora ciegamente. Ella se cree de mejor familia porque se encuentra un amante rico y noble que la alaba y la quiere o ella quiere creerlo... y todavía me falta. Sé su final, pero con el tiempo entre dos lecturas se siente distinto, nos dará de qué hablar.

Aunque cansada de la suspiradera de Emma, seguiré disfrutando y al mismo tiempo penando para terminar el libro a tiempo para nuestro próximo encuentro.

María del Carmen Montoya



EN EL SUPERMERCADO


Yo la verdad he leído poco, traté los audiolibros pero no me gustan, me recuerdan las radionovelas de antes.

Últimamente  he estado pensando mucho en cómo nos ha cambiado la vida en unos pocos meses, estamos viviendo una pandemia que nunca imaginamos nos iba a tocar, estamos viviendo la época del RE, ahora todo es reinventarse, reprogramarse, replantearse, retomar, releer, revisar, repensar, reactivarse, reentender y a todo se le puede poner RE, la mayoría de los verbos vienen con RE  y cada uno se adapta a lo que estamos viviendo. Inclusive, cuando ésto termine, RE estará  en nuestras vidas porque nos habremos readaptado y nos vamos a reencontrar.

Para terminar, como hoy me levanté temprano para ir al mercado y quiero entrar apenas abren, porque  no hay nadie y esta recién  desinfectado, llego a la caja y veo que tienen unas bolsas nuevas, son pequeñas y me gustan por su tamaño, compro una, llego a la casa y cuando voy a bajarla la miro y veo ésto:



Luisa Londoño

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